Después de 3 años, uno se sorprende al releer pasajes de su vida dispersos en éste lienzo. Por suerte, no he perdido del todo mis viejas costumbre y sigo deambulando por la ciudad en bici. Debo admitir que la frase las bicicletas son para el verano, es absolutamente cierta. Aunque siempre es agradable sentarse a los mandos de mi fiel amiga, no puedo ocultar la impaciencia de volver a recorrer la mar bella en busca de una cervecita en uno de esos chiringuitos apartados en los que ponen tan buena música electrónica. Hablando de otras cosas... me dejé el relato de cómo "perdí" mi antigua bici y de cómo obtuve mi nueva montura. Lo cierto es que es una gran historia ya que en ella hubo de todo. Fue un viaje en mayúsculas muy psicodélico. En cuanto tenga el tiempo necesario, lo dejaré aquí colgado ;)