Bajando por calle pelayo, una tarde del mes de abril
Hace calor para este mes del año. No dejo de repetirme esta frase una y otra vez mientras me dejo caer por calle pelayo. A medio camino he visto la cabeza de la rambla. La he mirado bien y me he dicho: vaya tela neng! de tanta gente que hay, esto parece una serpiente.
La situación parecía estresante y debo admitir que a primera vista lo puede llegar a ser. Dejad que os diga, que todo está en función del cristal con que se mira. Con los ojos y el ánimo adecuado, además del inseparable mp3, uno puede aventurarse a estos menesteres y disfrutar cada instante estirando el tiempo.

LA RAMbla
Gente por doquier... todo es un ir y venir. Este río humano fluye constantemente y te atrapa desde su cabeza. La digestión es lenta y conforme la vamos discurriendo, el ritmo se detiene, la música ralentiza...
Caras de todas las formas, tamaños y colores. Esta arteria es de lo más agradable en los días cálidos. Las pequeñas calles que brotan de ella, son como pequeños senderos en este bosque urbano. Con la música adecuada, se puede visualizar los juegos del atardecer apurando sus últimas sombras.
De uno de estos caminos me encuentro con el mercado de la boquería y me dejo llevar por sus pasillos. Los tenderos están lidiando sus últimas ventas y la gente parece caminar de otra manera.
To be continued
1 comment:
Hay tenia que haber estado, que pena, pero me alegra que lo disfrutaras tanto.
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